El libro del día del juicio final, de Connie Willis



Empiezo esta entrada y este blog soltando una frase de la que tengo que estar muy segura: este libro es potencialmente lo mejor que he leído este año. Vale que mi ritmo de lecturas dejó bastante que desear hasta más o menos agosto, pero es que para mí fue tal sorpresa lo mucho que me enganchó, lo interesada que me tuvo en la historia y lo sorprendida que me dejaba cada vez que se aventuraba a profetizar cómo podía ser un brote epidémico en una sociedad europea que no puedo más que alabarlo. Y eso que, de primeras, no es una historia que me hubiese llamado la atención. 

Lo vi recomendado por primera (y única) vez en el canal de Youtube de Mikey F., en el que explicaba que, a pesar de ser una autora premiada con algunos de los galardones más importantes en el campo de la ciencia ficción - estamos hablando del Hugo, del Nebula - su nombre no es ni de lejos tan conocido como el de muchos compañeros de profesión. Ahí ya me ganó un poquito. ¿Quién es esta mujer y qué ha escrito que se merece distintivos de la crítica pero no del público? Pues bien, una historia de ciencia ficción futurista e histórica a la vez, en la que se hilan de manera realmente interesante dos líneas temporales en las que la supervivencia se convierte en el objetivo más necesario y más difícil. 

Se sitúa en una universidad inglesa en el año 2050 aproximadamente, en la que se llevan a cabo viajes temporales al pasado para vivir y estudiar en primera persona aquello que hasta entonces solo se encontraba en libros y registros históricos. En este escenario, se prepara un nuevo envío a la Inglaterra del siglo XIV, en el que una joven académica está a unto de hacer el viaje de su vida. Los nervios están a flor de piel, se calculan las coordenadas una y otra vez y se dan las últimas indicaciones. No todos están de acuerdo con la operación, pero el tiempo apremia y la muchacha finalmente es enviada al destino programado. ¿O no? Algo sale mal pero, aunque cueste creerlo, ése no será el más grave de los problemas para el grupo de profesionales que trabajan en la universidad, pues una extraña enfermedad está empezando a infectar a todos aquellos que algo tuvieron que ver con su preparación, y por extensión a todos con los que van teniendo contacto. El caos y el pánico generados habrán de convivir con la operación de rescate.

Y así, explicado a mi manera, es como intento resumir sin spoilers la premisa de un libro escrito en 1995 en el que se profetiza de manera tan escalofriante como a veces hilarante (el momento papel higiénico tiene que ser nombrado) lo que ocurriría en una epidemia a media escala, con cierres de perímetro, mascarillas y hospitales desbordados. Todo ello, mezclado con una angustiosa operación de rescate y una historia de supervivencia en un mundo desprovisto de cualquier comodidad moderna pero en el que también se encuentran la esperanza, la compasión y el valor para luchar contra la adversidad.

Quizás en otro momento, quizás con la pandemia más cercana, no me hubiera atrevido con éste libro, pero llegó en el momento justo y cumplió con lo que necesitaba. La mayoría de críticas negativas que he leído acerca de él hacen hincapié en que los diálogos se eternizan, pero a mí me pareció totalmente necesario, realista y cercano leer también cómo los personales hablan de sus dudas, de sus temores, de cómo algunos solo miran por sí mismos y otros intentar mirar por todos y de lo difícil que es tomar decisiones en un momento tan crítico. La trama, como el tiempo límite para llevar a cabo el rescate avanzan de manera inexorable y me mantuvo en vilo hasta el final.

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